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Las elecciones de Brasil

Las elecciones en Brasil

Entrevista al Dr. Jonas Modesto de Abreu


Por: Pablo Meléndez

 

Brasil está llevando a cabo elecciones federales, en medio de las múltiples crisis que se han generado en la región latinoamericana, coyuntura que podría significar un cambio en las relaciones políticas internacionales.

Lo cierto es que estas crisis están cambiando las dimensiones políticas de cada país, casos como: las migraciones de Centroamérica, las crisis económicas que atraviesan Argentina y Venezuela, los conflictos territoriales entre Chile y Bolivia, sin olvidar la creciente ola de violencia que asola a México.   

Brasil no está exento de escándalos propios, los Panamá papers, el Impeachment, la corrupción en Petrobras; son sólo algunos que han creando tensión dentro de su política; situaciones que han impactado de manera negativa al coloso de Sudamérica y que está reflejando sus consecuencias en las elecciones.

El proceso electoral no está transcurriendo con regularidad, ya que la tendencia en sus candidatos, es virar el rumbo que su país a mantenido por más de veinte años.

 

La declinación de Lula


El 11 de septiembre, Lula de Silva, envió una carta a sus seguidores, donde daba por terminada su postulación como candidato del Partido de los Trabajadores (PT). Se le dio lectura a las afueras de la prisión donde ha residido los últimos meses, el ex-presidente manifestó:

Quiero pedir, de todo corazón, a todos los que votarían por mí, que voten por el compañero Fernando Haddad para presidente de la República.

Lula de Silva fue presidente de Brasil del año 2003 al 2011, precedido por Dilma Rousseff y por ley, podía aspirar a un nuevo mandato, siendo el candidato favorito para la presidencia.

Sin embargo, a raíz de las investigaciones de Petrobras, tanto Dilma como él serían señalados como cómplices en la confesión del ex-senador Delcidio Amaral, miembro del Partido de los Trabajadores (PT).

Desde entonces,  ha venido enfrentando los cargos de lavado de dinero y corrupción pasiva.

El 7 de abril, Lula se entregó a las autoridades y aceptó su condena de 12 años de prisión. Sin embargo, fue hasta septiembre, que viéndose sin posibilidades legales renunció a su candidatura.

Debido a la complejidad de estas elecciones, me comuniqué con el Dr. Jonas Modesto de Abreu, quien es profesor de Ciencia Política en la Universidad Federal de Goiás (UFG) y analista político, el primer punto que se trató, fue entender cuáles son los retos que atraviesa Brasil.

Inicialmente, hay que destacar que estas elecciones presidenciales no ocurren en un contexto de normalidad democrática. Desde el impeachment de Rousseff, Brasil vive una grave crisis institucional.

Los poderes de la república han perdido credibilidad. Los poderes políticos, ejecutivos y legislativos, desde las elecciones municipales de 2016, sufren con la abstención electoral, los votos blancos y nulos han superado la votación de los candidatos vencedores.

Esto ocurrió en casi todas las principales capitales de las unidades federales en 2016. Los candidatos que vienen ganando, normalmente niegan la política, se presentan como no políticos, por regla general son gestores de la iniciativa privada que proponen traer a la administración pública el modelo gerencial de la empresa privada.

Ha sido normal en Brasil que los partidos retiren la letra "P" de sus siglas partidistas. Como si los partidos políticos no fueran instrumentos políticos fundamentales en la democracia representativa.

El poder judicial, ampliamente politizado, viene dando interpretaciones muy particulares al orden constitucional y a los tratados internacionales, especialmente en el ámbito de los derechos humanos.

Producen una especie de derecho funcional, que da la impresión de que en el país hay una orden judicial, que trata de forma diferenciada y partidarizada a los políticos involucrados en las denuncias de corrupción asociadas a la operación Lava Jato.

Esto ha provocado inseguridad jurídica y crisis de credibilidad del poder judicial en el escenario interno y, sobre todo, internacional.

Lo que está en juego en estas elecciones es la reafirmación o negación de la identidad democrática del país.

 


Haddad el candidato presidencial

 

Un dato que será de relevancia para el proceso electoral, son las encuestas que señalaron como indiscutible favorito a Lula de Silva, pese a los cargos en su contra, aún sobre su compañero de partido Haddad.

El sondeo levantado por la Gazeta Do Povo (https://www.gazetadopovo.com), indicaba que Lula de Silva, aventajaba con un 31% las preferencias, mientras que su rival, Jair Bolsonaro del Partido Social Liberal (PSL), tenía 19%; Fernando Haddad quedó en último lugar con un 2%, aventajado por otros cuatro candidatos, que quedaron fuera de la carrera presidencial tras la primera vuelta (Marina Silva, Geraldo Alckmin, Ciro Gomes y Alvaro Día).

Al final Fernando Haddad, fue nombrado como candidato a la presidencia por parte del Partido del Trabajo (PT), asumiendo un gran reto, llegó como un desconocido, sólo sostenido por el apoyo abierto de los expresidente, por lo que sus propuestas y habilidades, eran clave para conseguir la victoria.

Siguiendo la entrevista con el Dr. Jonas, nos compartió su análisis sobre los temas de crecimiento económico brasileño y el combate al crimen organizado, dos de las propuestas más ambiciosas de ambos contendientes.

Sobre la primera, cabe destacar dos puntos relevantes, Brasil es la potencia económica de América Latina, pero es un país del tercer mundo, la pregunta es: ¿Es posible cambiar esta condición en el futuro o es insuperable?

 

Brasil es un país con un enorme potencial económico, recientemente llegó a ocupar la posición de 6° economía mundial.

Tuvo protagonismo en la construcción del bloque de países emergentes (BRICS). Sin embargo, como todo país latinoamericano, está marcado por grandes desigualdades sociales, fruto de la histórica mala distribución de la renta y de ausencia de políticas de equidad social.

En el período de 2003 y 2016, durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores, Brasil vivió una amplia política de oportunidades sociales para las capas más pobres de la sociedad. La pobreza se redujo en aproximadamente el 50% del país. La enseñanza superior pública, por ejemplo, con la creación de 18 nuevas universidades federales y diversas extensiones de las universidades ya existentes, prácticamente universalizó el acceso a la enseñanza superior. En fin, Brasil vivió experiencias que demuestran que es posible superar sus contradicciones históricas.

 

Sobre la segunda propuesta, uno de los puntos que más a impactado al electorado, es sobre la seguridad, punto donde se encuentra la línea de desacuerdo entre Haddad y su oponente Bolsonaro.

Haddad planteó que los temas de aumento de taza laboral y la lucha contra el crimen organizado, están relacionados entre sí y que es necesario resolver el primero para combatir el segundo.

 

La cuestión de la seguridad pública, desde la redemocratización del país en los años 80, siempre ocupó un papel de centralidad en las campañas electorales brasileñas. Sobre todo por la violencia urbana en las principales metrópolis del país.

Desde el año 2015, la cuestión del desempleo volvió a preocupar a la población con edad activa del país. Con una tasa del 12,4% de desempleados en el segundo trimestre de 2018, cerca de 13 millones de brasileños, la creación de nuevos puestos de trabajo volvió a ganar importancia en la disputa presidencial. Vale recordar que en 2014 el porcentaje de desempleados era de apenas el 4,8%.

La afirmación de Fernando Haddad refleja el entendimiento de que la criminalidad es un problema social, deriva de la pobreza, fruto de la falta de oportunidades de calificación y de marginación social de las parcelas más pobres de la sociedad.

Su discurso es una contraposición a la visión de criminalidad de su principal adversario, el candidato de la extrema derecha Jair Bolsonaro, cuyas afirmaciones asocian la criminalidad al mal comportamiento humano, un desvío de carácter, totalmente desprovisto de las influencias del medio y de la condición social.

Bolsonaro llegó a afirmar durante su campaña que daría un ultimátum a los criminales de la principal favela del país, Rocinha, en Río de Janeiro. En su discurso, dijo que daría 24 horas para que los criminales salieran de la favela y se entregar a las autoridades policiales, pasado ese tiempo, autorizaría a los helicópteros policiales a ametrallar la localidad habitada por cerca de 70 mil personas, trabajadores pobres en su mayoría. Bolsonaro culpa a la población pobre por generar hijos con potencialidad para la criminalidad.

 

Ante la visión extremo conservadora, por parte de Bolsonaro, cabe señalar que el resurgimiento de la derecha, en el continente, ha sido una constante, ha sucedido en países como Argentina, Perú, Venezuela y que en Brasil está tomando una pauta aún más evidente.

En los resultados de la primera vuelta, se evidenció lo opuestos que son ambos modelos de gobierno, uno que da continuidad a los gobiernos de Lula y Dilma; otro que da un giro a la política conservadora de derecha, que abre paso a políticos, como es el caso de Luiz Philippe de Orleans, miembro de la familia imperial de Brasil y recientemente electo diputado.

 

Primera vuelta


Pocos confiaban que Haddad obtuviera la victoria en la primera vuelta, la cual se pronosticaba por las encuestas que se estuvieron haciendo a lo largo de la campaña. Pero los resultados fueron evidentes, Jair Bolsonaro (PSL) ganó con el 46.03% de los votos, mientras que Fernando Haddad (PT) obtuvo más de la mitad de su rival, 29.28%.

 

Resultados de elecciones presidenciales en Brasil del 7 de octubre

Presideciable

Porcentaje electoral

Jair Bolsonaro

46.03%

Fernando Haddad

29.28%

Ciro Gomes

12.47%

Geraldo Alckmin

4.76%

João Amoedo

2.50%

Cabo Daciolo

1.26%

Henrique Meirelles

1.20%

Mariana Silva

1%

Datos obtenidos del Tribunal Superior Electoral de Brasil, con una participación del 79.67%

 

Podemos apreciar que si bien, Haddad obtuvo más de lo que se pronosticó en las encuestas de popularidad a un inicio de la campaña (2%), quedó sólo 1.72% por debajo del apoyo que se mostraba a Lula (31%).   

Por otro lado, en ambas cámaras legislativas federales, el PT obtuvo una victoria menor; en el senado federal, el PT  obtuvo 6 escaños, mientras que el PSL obtuvo 4.

Así mismo, en la cámara de diputados el PT obtuvo 56 escaños y el PSL 52. Logrando así una mayoría, pero apenas significativa para provocar una verdadera oposición si Bolsonaro resulta vencedor.

Entre los legisladores, uno de los casos más relevantes fue el de Janaína Paschoal (PSL), quien es señalada como la responsable del impeachment contra Dilma Rousseff, Fue postulada por el partido de Bolsonaro como candidata a diputada en Sao Paulo, obteniendo una rotunda victoria. Sobre este resultado, el Dr. Jonas, nos comenta:

 

Desde julio de 2013, cuando hubo una serie de manifestaciones públicas en los principales centros urbanos de Brasil, hay un avance de fuerzas políticas y sociales conservadoras en Brasil. Se habla del surgimiento de una nueva derecha.

Por un lado, hay grupos afines con un discurso sobre comportamiento moral que pasó a recriminar el comportamiento gay, el feminismo y la enseñanza, libre y crítica, en las escuelas y universidades.

Por otro lado, hay grupos que atentan contra las instituciones democráticas, quienes organizaron las manifestaciones que derribaron al gobierno de Rousseff y ejercieron presión sobre el poder judicial para criminalizar al expresidente Lula.

Janaina Paschoal, es sólo otro personaje favorecido por esa ola conservadora que viene eligiendo representantes desde las elecciones de 2014.

En esta primera vuelta, impulsados por el gran desempeño electoral de Jair Bolsonaro, cuyo partido PSL (Partido Social Liberal), pasó de un diputado a 52, los aliados del candidato de la extrema derecha, tuvieron gran éxito electoral.

En Sao Paulo, el mayor colegio electoral del país, por ejemplo, el voto conservador dió paso al voto consagrado a un miembro de la familia imperial (Luiz Philippe de Orleans), a un actor porno (Alexandre Frota) y un actor comediante (Francisco Everardo Oliveira Silva) entre una serie de personajes conocidos y novatos en la disputa política. Creció significativamente en el Congreso Nacional el número de representantes de las carreras militares y de las nuevas iglesias evangélicas, conocidas como neopentecostales o "iglesias empresarias".

 

A vísperas de la Segunda Vuelta

 

Según los indicadores, Haddad se encuentra en desventaja frente a Bolsonaro, el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE), señala al candidato del PSL con un 57% de la preferencia electoral, mientras que pone a Haddad con un 43% (http://www.ibopeinteligencia.com).

Las elecciones que se llevarán a cabo este fin de semana, tendrá un gran impacto regional, ya que podría determinar un nuevo escenario para la dinámica comercial. En un análisis final, el Dr. Jonas nos da sus consideraciones finales sobre lo que puede suceder.

 

En el momento, las encuestas apuntan a la victoria de Jair Bolsonaro. El candidato, conocido por su discurso de odio a las minorías sociales, por su desprecio a las instituciones y a los valores democráticos, en función de ser víctima de un atentado durante la primera vuelta, no participó en ningún debate durante la segunda vuelta.

Su plan de gobierno es completamente incoherente y sin contenido que tenga propósito de facto. La campaña se ha realizado principalmente a través de las redes sociales y Bolsonaro acaba de ser denunciado por crimen electoral de abuso de poder económico.

Un grupo de empresarios invirtió cerca de 12 millones de reales en agencias extranjeras, especializadas en difundir Fake News en las redes sociales contra su adversario. Este dinero no fue declarado a la justicia electoral, hecho que caracteriza el crimen de "Caixa 2" electoral.

Su hijo, diputado más votado del país, amenazó a la Suprema Corte de Justicia, diciendo que si la candidatura de su padre fuera impedida por el Poder Judicial por cuenta de ese crimen electoral, ellos (los militares), cerrarían el Supremo Tribunal Federal, para eso sería necesario sólo 1 soldado y 1 cable.

 

Una encuesta reciente demostró que el 50% de la población brasileña cree que Brasil camina hacia una dictadura. Parte de ese 50%, no lo ve de forma negativa. En fin, si los electores dan una "carta blanca" para Bolsonaro, las expectativas de reconstrucción de la democracia brasileña son bastante improbables.

 

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