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Lucha de pueblos originarios, por el total y pleno reconocimiento de sus derechos y libre autodeterminación

Por: Redacción

Cámara de San Lázaro

 

 

La poeta, historiadora, traductora y hablante purépecha, Rubí Celia Huerta Norberto, expresó que hoy los descendientes de una cultura milenaria están en una lucha diaria por el total y pleno reconocimiento de sus derechos y la libre autodeterminación de los pueblos originarios.

 

En su participación en tribuna para conmemorar el 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas, señaló que estas comunidades siguen padeciendo discriminación, desplazamiento y despojo. “Persiste el saqueo de lo más sagrado que tenemos: nuestros recursos naturales”.

 

Mencionó que “las trasnacionales vienen como un cáncer a invadir tierras, a contaminar ríos y manantiales. El monocultivo y sembradíos de aguacate, fresa, arándano en nuestra región nos están invadiendo, enfermando y matando por el uso desmedido de agroquímicos peligrosísimos. Están dejando a nuestra gente con cáncer. Eso sin mencionar que nos hemos convertido en esclavos”.

 

Cuestionó si esto no es genocidio o despojo, y dijo, “claro que lo es. Siguen los mismos engaños como hace 500 años, cuando los españoles nos traían espejitos a cambio de que les diéramos nuestro oro. Grandes empresas trasnacionales invaden nuestro territorio. Prometen progreso, pero uno a corto plazo, porque cuando se van, lo único que dejan son tierras infértiles, enfermedades, contaminación y hasta muerte”.

 

Huerta Norberto destacó que los purépecha han sido un pueblo guerrero a lo largo de la historia, gente que pelea para defender la vida, tierra, agua y bosques. Cherán lo demostró un 14 de abril de 2011 cuando se levantó todo el pueblo para defender sus bosques. “Hemos resistido a muchos cambios, gobiernos y situaciones”.

 

Otra experiencia que se vive, dijo, es la discriminación y ver a compañeros negar que hablan la lengua por ese mismo hecho. “El despojo cultural de conocimientos y saberes de los pueblos también es brutal en el entendido de que para nosotros la lengua es territorio. Porque el lenguaje es la necesidad de vincular hogar, comunidad, y escuela para sumar fuerzas en beneficio del fortalecimiento, vigorización y revitalización de las antiguas lenguas originarias”, añadió.

 

Consideró que esa triada es clave en todo proceso de revitalización lingüística. Pero el primer terreno por recuperar y consolidar, cognitiva y afectivamente, es el hogar, hacer de él un territorio autónomo y descolonizado.

 

“Sólo en la medida en que los recordantes y hablantes logren despertar nuestra lengua en el hogar, podrá iniciarse la gesta heroica de devolución de la voz y del poder a los hablantes de lenguas originarias, movimiento al cual le tocará sumarse la comunidad y la escuela. Si es que esta última adopta un enfoque de derechos”, agregó.

 

Indicó que por más de cinco siglos fueron silenciadas las lenguas. Por nuestros abuelos fue escondida. Hoy en día, tan sólo en una quinceava parte del territorio –al momento de la conquista- es hablada la lengua purépecha. A partir de la entrada de Nuño de Guzmán, en 1530, llegó la explotación, colonización y desplazamiento de esta lengua.

 

La hablante purépecha hizo un llamado a los que toman las decisiones en esta Cámara a que consideren este mensaje: “nuestra lengua es nuestro territorio, en ella está el cómo nombramos a las cosas, cómo vivimos y pensamos. Los purépecha tenemos valores cimentados y son los pilares que nos sostienen como un pueblo: la honorabilidad, el respeto, la ayuda mutua, el ser humanitario y protector”.

 

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