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Sin medidas claras sobre la economía del cuidado no habrá paridad: Lorena Villavicencio

Por: Redacción

Cámara de San Lázaro

 

 

En el foro “Avances y retos de la economía del cuidado. Un trabajo de tiempo completo”, diputadas y especialistas expresaron que un tema de justicia social es el reconocimiento de la función que realizan las mujeres en la vida laboral y en el hogar, y que en muchas ocasiones les impide mejores oportunidades económicas.

 

La integrante de la Comisión de Derechos Humanos, diputada Silvia Lorena Villavicencio Ayala (Morena), subrayó que no se logrará la paridad en el país, si no se toman medidas claras sobre el tema de los cuidados y el tiempo. “Requerimos que nos dejen de ver como la mujer que tiene dos responsabilidades en la vida y esto les impide desarrollarse plenamente”.

 

Pugnó por dar la batalla para que las políticas públicas a favor de las mujeres se vean reflejadas en el presupuesto, “no podemos permitir que el PEF 2020 no tenga como uno de sus ejes fundamentales los temas que nos darán la plena igualdad entre hombres y mujeres; eso cruza, necesariamente, por el tema laboral, de la brecha salarial, de los cuidados y de la salud; las mujeres lo queremos todo y ya”.

 

Manifestó que el reconocimiento constitucional del derecho al tiempo y al cuidado es un asunto de justicia social. “Hablar de esas garantías, es referirse a la distribución de la riqueza. Se necesita un marco jurídico que reconozca esos derechos, que garantice la obligatoriedad y el cumplimiento del Estado en su corresponsabilidad, y se requiere un presupuesto digno y políticas públicas que permitan acceder a los mismos”.

 

La economía del cuidado, dijo, es una prueba de fuego a la democracia, y la discusión de cómo abordarlo “no debe ser desde la vida privada o como monopolio de las mujeres, sino en la responsabilidad familiar, social, empresarial, estatal y convertirse en un derecho humano fundamental”.

 

Reconocerlo en la Constitución, afirmó, es fortalecer la democracia, pues quien cubre dos puestos de trabajo en dos espacios distintos, como las mujeres, se les hace imposible alcanzar una posición política limitando la paridad y su propio desarrollo. “La verdadera paridad no solamente se logra con alcanzar la mitad de los cargos; hace falta una repartición más equitativa entre hombres y mujeres en todas labores, incluyendo las domésticas y las tareas de cuidado”.

 

Villavicencio Ayala puntualizó que el trabajo y tiempo que dedican las mujeres en las tareas del cuidado representan un ahorro de recursos para los hombres, los libera de la responsabilidad y les permite disponer de tiempo libre para actividades de participación social o política, pero ¿las mujeres?, preguntó.

 

Planteó una política integral de cuidados que involucre a la ciudadanía, al sector privado y a todos los órganos y niveles de gobierno desde una perspectiva de género y un enfoque de respeto a los derechos humanos. “Es inaplazable legislar para contar con un sistema nacional público integral de cuidados; vamos por su reconocimiento, pero debemos visibilizar que tenemos un problema de desigualdad entre hombres y mujeres en materia laboral”.

 

La presidenta de la Comisión de Justicia, diputada María del Pilar Ortega Martínez (PAN), mencionó que las reformas que reconocen los derechos laborales de las y los trabajadores del hogar constituyen un avance sustancial para la formalización legal de la economía del cuidado en México, pues “a partir de ella se podrá hablar de esta actividad como una auténtica política de Estado y no como un concepto de la economía”.

 

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, las personas trabajadoras del hogar en México suman dos millones 223 mil, de las cuales aproximadamente 9 de cada 10 son mujeres; por lo que, “no es reiterativo remarcar que ésta es evidentemente una cuestión de género sobre la cual el Estado ha sido omiso durante décadas”.

 

Conforme a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, el promedio de escolaridad de las personas que ejercen estas labores es de ocho años para los hombres y siete para las mujeres. Además, este sector reproduce la problemática de desigualdad salarial, la cual se presenta en todo el mercado laboral, pues el índice de percepción de dos salarios mínimos promedio es mayor en mujeres que en hombres y la cantidad de mujeres trabajadoras del hogar que no tiene acceso a servicios de salud es del 98.1 por ciento.

 

Ortega Martínez indicó que esas cifras enfatizan los retos que se enfrentan para el pleno reconocimiento formal de la economía del cuidado en un contexto de derechos que favorezca el desarrollo integral de las personas encargadas de esas tareas.

 

La economía del cuidado, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), explicó, se refiere a servicios públicos de cuidado de niñas y niños, la educación de la primera infancia, las atenciones dirigidas a las personas con discapacidad y de larga duración, así como atender a las personas de edad que contribuyen a generar valor económico.

 

Consideró necesaria una asignación presupuestal adecuada para la sustitución efectiva de los servicios del cuidado de los cuales depende el Estado. “Debe hacerse un reconocimiento más amplio de estas actividades económicas y contemplar los servicios de los cuales depende el propio Estado”.

 

Planteó la implantación de una política fiscal que vislumbre estímulos adecuados para la incorporación a la formalidad de este sector de la población, porque sin ella se seguirán creando medios alternos para que el Estado siga sin garantizar efectivamente el acceso a la seguridad social ni a los derechos laborales inherentes.

 

Aurora Aguilar Rodríguez, directora del Centro de Estudios para el Logro de la Igualdad de Género (Celig), subrayó que a propuesta de la diputada Lorena Villavicencio Ayala y de Amalia García Medina se organizó este foro “para que México tenga visibilidad en el tema de cuidados y nos demos cuenta de lo que significa”.

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