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Grandes aliados del feminismo

Por: Lorena G. Galván

El Mirador Economía

@LoreeAsecas

 

Últimamente he leído y escuchado comentarios diciendo que la lucha feminista es cosa de mujeres, que los hombres no están invitados, que ellos no pueden opinar; he visto cómo en el afán de exigir derechos hacia las mujeres, hemos caído en denostar a todos los hombres, hemos permitido que el “purplewashing” nos penetrara tanto que se ha perdido el enfoque. Aprovechando el mes de marzo y echando mano de toda este impulso social y mediático que ha venido teniendo esta ola feminista, quisiera virar el

enfoque; en esta ocasión, no les hablare de las mujeres si no de nuestros aliados, intentaré poner sobre la mesa una partecita que se ha estado ignorando últimamente…

 

Voy a platicarles de algunos grandes hombres feministas, que han luchado hombro con hombro por los derechos de la mujer, que a lo largo y ancho de la historia han estado con nosotras, apoyándonos, tendiéndonos una mano y poniendo el pecho para defender nuestra causa; porque sí, como lo han leído, en la batalla para lograr la equidad, los hombres han formado una gran parte y han hecho un gran trabajo, ellos también se han montado en la ola feminista y desde su trinchera han creído, apoyado y defendido los

derechos de la mujer.

 

Comenzare contándoles de un gran luchador por la igualdad de sexos François Poullain de la Barre, él era un filósofo y escritor francés, fue el primer pensador en Europa que construyó toda su filosofía social en un concepto universalista de igualdad, 1673 sostuvo que el trato desigual a las mujeres no tenía base, que más bien procedía de prejuicios sociales. Dato curioso: ¿Ustedes sabían que la propia genealogía feminista considera que la primera ola del feminismo comenzó con la obra de Poullain de la Barre llamada “De la igualdad de los dos sexos”?

 

Hablando de pioneros feministas, Emmeline Pankhurst y su esposo Richard Marsden Pankhurst fundaron en 1892 “La liga para el sufragio femenino”, Richard Marsden apoyaba abierta y públicamente el derecho al voto femenino, ayudo y apoyo la causa; al final el gran esfuerzo de muchas mujeres y hombres como Richard Marsden Pankhurst dio fruto, logrando que en 1928 el parlamento inglés creara la ley para que el hombre y la mujer votaran en igualdad de condiciones.

 

Otro gran aliado en esta contienda por la igualdad de derechos de hombres y mujeres es John Stuart Mill pensador británico que desde 1800 escribía sobre la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Este señor abogaba por la igualdad y sostenía que la única razón que sustentaba la superioridad masculina era una determinada característica al nacer y que esa absurda característica en realidad no aportaba nada al desempeño de las actividades posteriores. Él incluso escribió un libro titulado “El sometimiento de la mujer”, este libro es considerado la primera obra escrita por un hombre en defensa de los derechos de la mujer. Stuart Mill incluso presentó una demanda al parlamento inglés a favor del voto femenino (un acto bastante atrevido para la época).

 

Dejemos a un lado el derecho al voto, hablemos al derecho a la educación, el filósofo y psicólogo norteamericano John Dewey fue considerado una de las figuras más representativas de la pedagogía progresista en los Estados Unidos porque fue quien

impulso con toda su fuerza la equidad de género, él defendía el derecho de todas las mujeres a estudiar en universidades mixtas.

 

Actualmente hay muchos hombres feministas que respetan y valoran a las mujeres, que de ninguna manera se creen superiores ni con derechos sobre nosotras, muchos de ellos incluso darían su vida por defender la causa, muchos de ellos también han sido víctimas de las atrocidades que conlleva la misoginia.

 

Hay un experimento que se virilizo en redes, se trataba de que en el buscador google escribieras el nombre de alguna mujer y agregaras “hallada” con la intensión de concientizar sobre el feminicidio, es terrible toda la tristeza, la angustia, el dolor y la impotencia que sentimos, y desafortunadamente la hemos volcado y hemos culpado a los hombres (generalizándolos como el enemigo) y hemos creído que ese dolor es solo nuestro, que esta angustia y desesperación que provoca la misogina no los toca a ellos, pero no es así; el sufrimiento por cada desaparecida, por cada asesinada, por cada mujer golpeada, también esta inmerso el dolor de un padre, de un hermano, de un primo, de un tío y de un amigo; no pensemos ni por un segundo que el dolor es exclusivo de las mujeres, porque no es así.

 

Para concluir este mes purpura y feminista, quiero una vez más agradecer a todas esas mujeres que lo dieron todo, incluyendo su vida, para que hoy tengamos todas estas oportunidades, gracias a las que siguen en pie de lucha, por exigir justicia, por seguir demandando equidad de oportunidades y reclamando respeto, pero también gracias a todos esos hombres que han creído en nuestra causa y han trabajado por ella y han logrado una de las cosas más difíciles que es romper su propio molde y reconocer nuestra valía, gracias también a ustedes. Ahora que hemos aprendido o recordado y sobre todo entendido que no estamos solas en esa lucha y sabemos que esta batalla no es una guerra de géneros sino que al contrario, es un trabajo conjunto por la equidad, comencemos a reconocer a nuestros aliados, no los dejemos fuera, ellos también suman y también son importantes, démosles la bienvenida.

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