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Caer como moscas

(19/4: 26 días de confinamiento)

Por: José Luis Avendaño C.

El Mirador Economía

 

“Había mucho lenguaje doble, miedos

a cosas reales o fantásticas, rumores”.

Paco Ignacio Taibo II

 

1

¿No era suficiente la consigna: ¡Que se mueran los feos!?

 

¿Llegará el momento en que, frente a la saturación y colapso del sistema de salud, habrá que escoger entre quién vive y quién muere, en una forma de limpieza generacional? La respuesta se encuentra ya en el borrador de la Guía Bioética, que propone borrar, desterrar a los viejos. ¡Ay nanita!

 

¿A quién salvaría: Marilyn Monroe o Albert Einstein? Un cuestionamiento moral y físico de la mayor trascendencia.

 

2

Frente al reto que desde el principio que significó para la empresa de mantener la planta laboral o reducirla, en este último caso era debate era mandarla temporalmente a su caso con su salario completo o el mínimo, mientras transcurre la crisis; en qué cantidad y condiciones despedirla.

 

A medida que pasa el tiempo, nos hallamos frente a la pregunta que más se hace la gente: ¿qué es lo más importante: no enfermarse o perder el empleo? Claramente, se revelará como un falso dilema. Como a estas alturas, aquí no ha habido el número de enfermos y muertos como en China (origen de la pandemia), Europa y Estados Unidos (en un mes se perdieron 22 millones de puestos de trabajo), el problema se reduce a quedarse sin el ingreso necesario y suficiente para alimentarse uno y la familia HOY. En escala descendente, no sólo es a los que mandaron a su casa, con o sin salario, sino a los que perdieron el trabajo y, sobre todo, los que se ocupan en la calle y viven al día.

 

A la población vulnerable (casi toda), que recibe ayuda gubernamental (no toda), ya se le conoce como generación 4T, para fines electorales. Sólo así se puede interpretar que el presidente quiera adelantar un año (de 2022 a 2021), la votación sobre la revocación de su mandato.

 

Ya se anuncia una recesión más profunda a la de la Gran Depresión (1929-1933), y en el caso de México, este año caería 6.6 por ciento (FMI), después de que el año pasado bajó 0.1 por ciento. Todo ello, con su secuela de desempleo, precariedad, pobreza y mayor desigualdad. En el momento en el que se informa que en nuestro país, cinco personas concentran el ingreso equivalente a 35 millones de personas.

 

Al respecto, las calificadoras disminuyen el grado de inversión, situación que refleja un editorial de The Financial Times, que se refiere, el 15 de abril, a una “tragedia presidencial”.

 

3

Nos hallamos, literalmente, como leones enjaulados; en mi caso, como Ossie y Lucas… Aunque sea aire contaminado, deseamos respirarlo y aspirarlo, y caminar por la selva de asfalto.

 

Una de las tantas cosas que vino a cambiar el coronavirus es nuestra percepción del y ubicación en el tiempo y el espacio. Si se piensan infinitos, en nuestra escala humana son finitos: tenemos y ocupamos un tiempo de vida y un lugar determinado. Pero, con nuestra reclusión (voluntaria o forzosa), tiempo y espacio se han dislocado. Sin un horario formal de trabajo, que norma nuestros días y nuestras noches, el tiempo libre, antes limitado, de repente se ha expandido. En cambio, el espacio para movilizarnos se ha estrechado a los límites de nuestras casas.

 

En medio de la múltiple crisis que se desató con la aparición y propagación del Covid-19, personalmente creo que soy afortunado: aunque estoy confinado desde el 18 de marzo –cosa que muchos no pueden darse ese lujo—, tengo un espacio propio y ejercito un oficio solitario en soledad, aunque muchos escriben en cafés y cantinas. De mala leche, es que las autoridades en Salud obstaculicen una industria tan esencial como la de la cerveza, y con ello nos prohíban decir ¡Salud!

 

Los que no tienen su espacio –su propia habitación, de la hablaba Virgina Woolf—, tienen que creárselo. Así como se han multiplicado las páginas para hacer paseos virtuales a museos y galerías, junto con la oferta de películas y libros por la red, de la misma forma tiene uno que hacerse su recorrido virtual por nuestra casa o departamento, asegún, dejando al último o lo más lejos posible la visita al refrigerador…

 

4

No únicamente por el lado de la producción ha habido un replanteamiento, comenzando por los horarios y la reconversión de home-office, sino también por el lado del consumo familiar e individual, que tiene que ver con necesidades y deseos, muchos de ellos moldeados por el sistema, bajo el lema cuasi cartesiano: Consumo, luego existo, donde (casi) todos caben (con marcas patito), con el único requisito de la demanda efectiva, lo que un clásico diría: tener cash.

 

Hoy, surge la importancia de un simple vaso de agua, que se usa como ejemplo en la teoría de la soberanía del consumidor o en la de la utilidad marginal. Igualmente, resurge la primera definición de la economía, en su versión tradicional, como “administración de la escasez”, es decir, de los bienes escasos, frente a la parálisis de algunas ramas de la producción o de los servicios, al rompimiento de las cadenas de valor, al desabasto… por no hablar de los que (mal)viven en la calle y de lo ofrecen allí, que quedan fuera de la economía formal y que son los que menos recibirán créditos, préstamos o ayudas.

 

Entre tanto, y en medio de la escasez de recursos, no obstante los ahorros que provienen de la corrupción –origen de todos los males— y  la proclamada austeridad, cada quien reclama que no les desaparezca, recorte o moche, que uno pasó de la categoría de esencial y necesario, a la de vulnerable y extinguible. La discusión se centra, en estos días, en el rubro del arte y la cultura, prescindible, cuando no desechable.

 

5

En vías de que se decrete la fase 3 (ya en algunos hospitales desde cuándo), y en medio de la curva en ascenso de  infectados por el Covid-19 en México, estamos viendo reacciones contradictorias. Mientras las autoridades en Salud nos presentan su informe diario sobre la evolución de la epidemia, con el recordatorio: quédate en casa, el presidente prosigue con sus conferencias mañaneras, aunque eso sí, con susana distancia  Muchos nos mantenemos recluidos, otros, por necesidad o necedad, por incredulidad pues, andan campantes por las calles.

 

Entre tanto, quienes se mantienen en la línea de fuego, arriesgando sus vidas en la atención de pacientes, como los médicos y enfermeras, además otro personal hospitalario, son víctimas de acoso y discriminación de parte de grupos de la población, en el transporte público, que los ven como apestados. Con la sospecha de que el número de infectados es mucho mayor.

 

En apoyo al personal médico, el 18 de abril se efectuó el concierto global (cada quien desde su casa) #Together al Home. Reanima ver a JLo cantando People who need people…

 

Los trabajadores de la salud, como lo plantea la Alianza de Trabajadores de la Salud y Empleados Públicos, se organizan en comités laborales, no sólo para la atención de los pacientes, sino en contra de la desinformación y las agresiones. O las iniciativas en apoyo a artistas independientes, de parte de Noemí Luna, de Eterno Femenino Ediciones.

 

Si el presidente López Obrador afirmó, despreocupadamente, que la epidemia le caía como anillo al dedo para perseverar en su proyecto,  a la industria mediática le sirve para continuar con su objetivo: descarrilar al gobierno de la 4T, al que, más que nunca, miran como un peligro para México, en el confunden sus intereses de clase con los de la nación.

 

Uno de tantos golpes viene desde Baja California, el 12 de abril. Un médico jubilado reporta insuficiente equipo para el personal de una clínica del IMSS en Tijuana. El asunto se hace viral, porque el actor Eugenio Derbez recoge la queja, y la delegada del organismo lo desmiente. Al día siguiente, el mismo gobernador, Javier Bonilla, parece confirmar lo difundido por Derbez, al asegurar que médicos “caen como moscas”, en abierta confrontación con el Instituto Mexicano del Seguro Social. Un gobernador que, como cada uno, es la autoridad sanitaria de su entidad, y que en calidad de tal, hace dicha afirmación.

 

El 17, en su espacio nocturno de noticias en TV Azteca, Javier Alatorre llamó a no hacer caso al Dr. Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, que todas las noches nos da cuenta de la evolución de la epidemia en México. Alatorre asume su papel de la voz del amo, el empresario Ricardo Salinas Pliego, definitivamente un amigo incómodo del presidente.

 

Eso es lo espera la gente: que en este país, donde la vida no vale nada, caigamos como moscas, siguiendo un sino fatalista y trágico que nos acompaña a lo largo de la historia. Y el Señor Presidente, cual moderno tlatoani, nos asegura que la del Covid-19 es una crisis pasajera, temporal, transitoria, y que pronto volveremos a la normalidad. Ojalá no sea a la normalidad de la desigualdad.

 

6

“Y cuento todo esto, porque la vida en toda su maravillosa complejidad se está poniendo más rara aún, y no sobran a veces las informaciones que luego, aunque no informen nada, están ahí para que nos sintamos informados” (Paco Ignacio Taibo II)

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