· 

¿Quién le teme a López-Gatell?

Por: Francisco de la Guerra

El Mirador Economía

 

 

Las críticas al manejo gubernamental de la crisis por la pandemia de Covid 19 han pasado, de centrarse en un supuesta incapacidad del gobierno y en señalamientos mordaces contra el presidente López Obrador por sus frases coloquiales, su ritmo de actividades y su cercanía con la población, o por su negativa a comprar pruebas rápidas y contratar deuda externa, a dirigirse contra el responsable de la campaña, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, en una politización de la pandemia que parece tendrá repercusiones más allá de este periodo de gobierno.

 

El 8 de mayo el propio López-Gatell mencionó la extraña sincronía en la publicación de reportajes en medios internacionales (New York Times, El País, Washington Post y Wall Street Journal) que señalan con alarmismo (“Cifras ocultas: México desatiende ola de muertes en la capital” [NYT] y “La magnitud de la epidemia en México” [El País]) que el gobierno mexicano, es decir, el propio subsecretario, oculta la dimensión de contagios (620,000 a 730,000 según el diario español) y muertes por Covid 19. (https://www.eluniversal.com.mx/nacion/lopez-gatell-llama-la-atencion-la-sincronia-dice-de-notas-que-cuestionan-conteo-de-muertos)

 

El País y el NYT, las de mayor repercusión, no son concluyentes y aceptan que las cifras finales de víctimas fatales y contagios se ajustarán después de la vorágine, al final de la pandemia, como en España, Italia y Ecuador, sin embargo reiteran el tema de la carencia del negocio de las “pruebas rápidas” o de autopsias; así, sus cifras y cuestionamientos que parecen investigados y analizados por equipos mejor pagados y preparados que en la prensa mexicana para ver “la película completa”, aunque sin fuentes oficiales, son tomados como las ediciones Reina Valera o King James de la Biblia  por muchos editorialistas que han encontrado por fin el argumento de autoridad del que carecían para condenar al subsecretario de Salud López-Gatell y al presidente López Obrador por la pandemia de Covid 19. (https://www.nytimes.com/es/2020/05/08/espanol/america-latina/mexico-coronavirus.html y https://elpais.com/sociedad/2020-05-08/la-magnitud-de-la-epidemia-en-mexico.html).

 

México entró, de acuerdo con las previsiones gubernamentales, ese día en el pico de la epidemia, pero la situación de México está lejos de las tragedias que se viven en Estados Unidos, Brasil, España, Italia o incluso Ecuador, país último con el que se compara frecuentemente a nuestro país por las imágenes escandalosas de muertos en las calles y que tiene un número menor de decesos que México, pero olvidando la diferencia poblacional (129 millones frente a 16 millones de Ecuador) y las causas (inmigración de España, sistema de salud desmantelado) y el ritmo de contagio.

 

Entonces, los medios internacionales, desde la perspectiva neoliberal y una visión que puede considerarse euroestadounidense, no encuentran otra explicación para esta diferencia que en el maquillaje de cifras y el ocultamiento de muertos (aunque no se escandalizaron de que en Chile los muertos se consideraran como casos recuperados, véase https://www.pagina12.com.ar/259890-chile-incluye-a-los-muertos-por-coronavirus-en-la-lista-de-r), pues su expectativa era que México, con un presidente “populista”, sufriera un Apocalipsis zombie, una tragedia como la de Ecuador, con enfermos y muertos en las calles, según una crónica de anticipación amarilla y futurista del 14 de abril, prevista desde la colonia Condesa. (https://thebaffler.com/latest/a-tale-of-two-lockdowns-lida) Una fantasía que alienta en algunos editorialistas también un hipotético derrumbe del gobierno “populista”.

 

En consecuencia, ahora López-Gatell es acusado en los medios y por “expertos” nacionales e internacionales de mentir y maquillar cifras, y sometido a cuestionamientos groseros a su persona en las conferencias de prensa para dar el Reporte Diario de Covid 19, con interrogatorios provocadores, como los que ha enfrentado cotidianamente el presidente en sus conferencias de las 6 de la mañana. Los más recientes y ridículos fueron los de las reporteras Sarahí Uribe y Nurit Martínez, de El Sol de México, el 6 y 7 de mayo, que trasladaron con soberbia ignorancia las descalificaciones del exrector de la UNAM, doctor por Birmingham, exsecretario de Salud y exdirigente del PRI, José Narro Robles.

 

Vistas así las cosas, ¿cuáles son las causas de esta campaña de descalificaciones al trabajo y la persona del subsecretario López-Gatell?

 

Una podría ser por la vertiginosa popularidad adquirida en un breve lapso,  por el subsecretario, sin pago ni intervención de los medios y en mucho gracias a los memes y cumbias que circulan por las redes sociales. Otra, porque ante la escasa preparación de la prensa, en particular en materia de salud, los medios percibieron que el gobierno les estaba tomando el pelo. Otra, porque el subsecretario además ha reiterado su apoyo al presidente López Obrador, objeto de campañas de prensa continuas a causa de algunas desafortunadas expresiones sobre el coronavirus u otros temas. Y porque genera confianza.

 

 

“Desnudar” al subsecretario y al presidente

 

Un artículo pionero en esta crítica a López-Gatell fue el de Roberto Rock (El Universal, 12/IV/2020), cuyo título, “La impostura de López-Gatell”, ya indicaba una fuerte carga emocional, pues aunque podría referirse a las medidas que se toman contra la pandemia de Covid 19, como dice en el subtítulo, la idea se centraba sobre una persona, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, por lo cual desde el encabezado se presentaba como un ataque ad hominem.

 

Este ataque es reiterado y se actualiza en su último artículo, del 10 de mayo: “López Gatell, fusible roto”, más claramente contra la persona que el anterior, y que se apoya sin mayor análisis en lo que podría llamarse con ironía la autoridad incuestionable de “un cuestionamiento de dimensión global”, representado por los diarios internacionales ya señalados, según su lectura mecánica.

 

En este artículo Rock compara a López-Gatell, ya no con Peña Nieto, como lo dijo en su texto anterior, sino con la Gaviota, Angélica Rivera en noviembre de 2014, por su respuesta a la extraña sincronía de los diarios internacionales, coincidencia le llama el editorialista, que pronostica también el derrumbe del gobierno de AMLO, según el periodista.

 

Según esta pre visión, para salvar su gobierno, López Obrador se deshará pronto de López-Gatell porque es un fusible roto (debería decirse quemado, creo); es decir, porque ya no será útil tras el fracaso ante la pandemia, que sigue esperando y anunciando Rock.

 

Es cierto que la tesis del artículo hace un mes parecía razonable: El subsecretario de Salud había mentido sobre la dimensión de los contagios y posibles muertes por Covid 19. Sin embargo, por el ataque a la persona, también parecía una justificación para el desenmascaramiento de un impostor, y entonces se transformaba en una tesis visceral. Es cierto que la molestia contra la persona podría justificarse si los argumentos son sólidos, pero...

 

Su argumento fuerte fue que México, según índices internacionales, es de los países que tendrían más contagios y muertes. Para esto mostró una liga (https://interactivo.eluniversal.com.mx/online/pdf-20/PDF-estadisticas-coronavirus.pdf), que lleva a una sola página del 11 de abril, que no contiene explicación contextual o científica alguna para sostener que son “estadísticas mundiales”. Tampoco hizo la predicción de la exorbitante evolución del numero de muertes, que supone que los diarios internacionales con sus especulaciones le confirman ahora.

 

Otro argumento fue que el subsecretario confesó a The Economist que los contagios son 10 veces mayores que las cifras oficiales. Sin embargo, si alguien se toma el trabajo de leer la entrevista, López-Gatell responde otra cosa: “En el mundo, ha habido dos o tres publicaciones, algunas más técnicas que otras, que han revelados números, un factor de 10, un factor corrector de 20, un factor corrector de 40. Estas estimaciones no son universales. Porque para cada país, el factor de expansión, o el factor de corrección, depende de varios elementos.” En este caso, Roberto Rock pudo haber tomado el número 20 o 40, pero no lo hizo porque tendría que explicar por qué aplica un factor u otro.

 

            Asimismo, lo señala como responsable de que no se autorice comprar y aplicar “pruebas rápidas”, como lo autorizó la FDA en Estados Unidos. El argumento de Rock es que si Estados Unidos lo hace, nosotros estamos obligados a hacerlo, aunque los criterios científicos digan que las pruebas rápidas no sirven.

 

El autor tampoco analiza la dimensión comercial de una decisión de Estados Unidos, que implica un negocio millonario a partir de una pandemia desconocida hace seis meses. O en todo caso, la efectividad de usar pruebas rápidas para detener la pandemia en los mismos Estados Unidos. Tampoco el endeudamiento y negocios que políticos como los de Jalisco promovían con estas pruebas, que Rock indirectamente apoya.

 

 

Entre López-Gatell y Peña Nieto

 

El resto de los argumentos son básicamente débiles, a partir de anécdotas y suposiciones, que buscan inferencias deductivas negativas del lector sobre la persona, así: el subsecretario es soberbio y no escucha a un “superior”, como el secretario de Agricultura.

 

López-Gatell tampoco se preocupa de los daños a la economía de los campesinos o los fabricantes de cerveza, dice Rock. Pero en esa invocación a la inhumanidad del subsecretario, los intereses de los fabricantes de cerveza se hacen pasar como los de los campesinos.

 

También indica que sus “cercanos” se preocupan por promover su imagen en revistas banales como Hola¡ Pero esta revista aún no se ha publicado. Tampoco presenta la prueba de que desde el gobierno se haya pagado a este tipo de publicaciones o en las redes sociales la promoción del subsecretario.

 

Una acusación extraña de Rock es que el vocero presidencial Jesús Ramírez y Jenaro Villamil promueven la imagen del subsecretario como se hizo con Peña Nieto. Esta analogía es falsa: el telepresidente Peña Nieto fue apoyado por casi todos los medios, Televisa y El Universal principalmente, desde que fue candidato a gobernador al Estado de México en 2006, para construir su candidatura y llevarlo a la Presidencia en 2012. Al subsecretario lo atacan, y ahora el periodista de El Universal lo compara con la Gaviota.

 

            Sin embargo, pese a esta popularidad, Rock predice y ahora reafirma su fracaso y define a López-Gatell como un burócrata ambicioso que está lavando la mala imagen del presidente López Obrador, al que, con desmesura, compara con Trump y Bolsonaro.

 

La conclusión de Rock en el artículo de abril parece más la expresión de un deseo: presenta como probada la incapacidad e impostura de López-Gatell y anuncia su desplazamiento por un integrante del gabinete que considera más adecuado, Marcelo Ebrard.

 

Esta conclusión se reafirma en su editorial del 10 de mayo, introducir el tema de la carrera presidencial para 2024 y muestra el temor del periodista (y de varios medios) de que se consolide una imagen alternativa y desconocida sin su mediación ni aprobación (como la de Peña Nieto o Ebrard), que hace cuatro meses no figuraba en el escenario político, pero que ahora es más popular que el propio presidente, por razones del previsible éxito en el manejo de la pandemia de Covid 19.

 

Pero que en realidad es un “ambicioso personaje, alentado desde las sombras de la 4T”, que afortunadamente se recordará como un burócrata más que “soñaba con una candidatura de altos vuelos”, según Rock.

Quiénes somos

El Mirador Economía es una revista digital que aborda temas de política, economía y cultura, a través de investigaciones, entrevistas y foros.