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Violencia familiar

Por: Lorena G. Galván Salas

@LoreeAsecas

 El Mirador Economía

 

 

 

Es fundamental tocar el tema de la violencia al interior del hogar pues es un tema bastante esencial ya que se ha disparado de manera significativa en los últimos meses, la violencia familiar siempre ha existido y desgraciadamente se ha normalizado (igual que tantos tipos de violencia); en la situación actual en la que el COVID-19 ha puesto un nuevo tinte a todo, nos topamos frente a frente con una violencia escondida a simple vista, nos alarmamos de violencia en general aun cuando siempre estuvimos sumergidos en ella. Quizá la notamos más porque al estar en confinamiento las cosas se empiezan a volver insostenibles, quizá el miedo este enfatizando este tipo de conductas, tal vez la frustración, desesperación y preocupación por la economía este desencadenando más violencia y al mismo tiempo menos tolerancia a ella.

 

Por eso el tema de hoy es la violencia familiar, se supone que la familia debería ser una red de apoyo, un lugar en donde sentirnos a salvo, desgraciadamente para mucho no es así.

 

Por supuesto que todos y todas, en diferentes grados estamos conscientes que estamos atravesando una situación nueva, complicada, tensa y preocupante, la cual creamos o no en la enfermedad, ha puesto al mundo en pausa, nos ha orillado mundialmente a permanecer en confinamiento.

 

Aunado a esta crisis de salud, se le suma una fuerte crisis económica, crisis emocional, y psicológica, esto ha implicado que se trastoquen las dinámicas familiares en un país ya de por si violento como lo es México.

 

Porque no hay que olvidar que México tiene una taza altísima en cuanto a violencia, en contra de la mujer, encontrar de los niños, violencia en contra de la comunidad LGBT; aceptémoslo, México se caracteriza por su agresión encubierta en esa amabilidad que tanto exaltan los extranjeros. No se puede decir que los mexicanos somos amables si nos peleamos a golpes por un lugar en el estacionamiento, o no podemos decir que somos cariñosos cuando existen personas como Francisco Robledo  pareja y asesino de Ingrid Escamilla. El problema es que se habla mucho de la violencia en contra de la mujer, pero también existe la violencia familiar; la familia es el núcleo de la sociedad, “infancia es destino”.

 

Cuando escuchamos violencia, inmediatamente pensamos en imágenes cargadas de brutalidad y crimen, sin embargo, es mucho más profundo que eso, ya que no solo los golpes dejan marcas, la agresión  conlleva actos que, aunque sucedan solo una sola vez, provocan daños y heridas muy profundas, a gran escala y a veces irreversibles.

 

El ser humano es moldeable, el entorno ejerce sobre él mucha injerencia, ya que somos el resultado de aprendizajes, es por eso que se bebe cuidar tanto que esta pandemia no nos herede otra mucho más mortal, una violencia descontrolada.

 

Hay muchos conceptos y definiciones, pero sobre todo marices, hay desde las que llegan a homicidio hasta las que se quedan en micro agresiones; pero cualquiera de estas caras es igualmente destructiva pues va poco a poco carcomiendo el autoestima y genera depresión y ansiedad fomentando así el suicidio y el homicidio.

 

Tenemos que estar muy atentos porque la violencia familiar no es lo mismo que la violencia de género, tenemos que identificar las diferencias para no confundirnos en términos.  No es lo mismo porque  una apunta a la mujer y otra a la familia como sujetos de referencia.

 

La violencia de género afecta a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres y  constituye un atentado en contra de integridad, dignidad y libertad de las mujeres, independientemente del ámbito donde se produzca; este tipo de violencia se fundamenta en la supuesta superioridad de un sexo sobre otro y sus manifestaciones son muy variadas, van desde las más evidentes como maltrato físico, sexual, homicidio como a otros más sofisticados como Rape culture y el victim blaming.

 

Por otro lado, la violencia familiar no necesariamente tiene que ver con el género, y la puede ejercer y sufrir cualquiera de mis miembros del núcleo familiar: De Mamá a papá, o de mamá a hijo, de nieto a abuelo, etc. También pueden darse diferentes  tipos de agresión dentro de la violencia familiar:

 

·       Abuso Físico: es la manera más reconocible del abuso y puede incluso poner en juego la vida. Dentro de al abuso físico está:

o   El que te empujen

o   Te abofeteen

o   Te peguen con objetos

o   Te claven cuchillos o vidrios

o   Te muerdan

o   Te amordazan

o   Te escupen o te orinan

o   Te jalan del cabello

 

·       Abuso emocional: este tipo de agresión constituye un modo altamente eficaz de establecer un desequilibrio de poder dentro  de una relación. A menudo es invisible e intangible para cualquier persona externa. El abuso emocional es tan perjudicial como la violencia física. A menudo implica abuso físico o sexual, o amenazas de los mismos

Hablamos de abuso emocional cuando:

o   Te menosprecian.

o   Te critican constantemente.

o   Te supervisan y controlan constantemente en tu uso de la tecnología: te graban las llamadas telefónicas, comprueban las llamadas realizadas, te leen los mensajes de texto o los correos electrónicos, te espían en casa mediante el uso de cámaras ocultas instaladas en el hogar.

o   El maltratador amenaza con matar a la mujer, a sus hijos, a familiares de la mujer o con matarse a él mismo y da detalles acerca de cómo y cuándo lo hará.

o   El maltratador es violento en el uso de y rompe propiedades como el coche, los muebles, la ropa u otros artículos del hogar.

o   El maltratador utiliza insultos y lenguaje despectivo para referirse a ti (por ejemplo, "esa cosa", "puta").

o   El maltratador atrapa a su víctima, dejándola sin llaves del coche, vaciando el depósito de gasolina del coche o privándole del uso del teléfono (llevándoselo o rompiéndoselo), para que no pueda pedir ayuda.

o   El maltratador nunca deja sola a su víctima: dentro de casa, la persigue de habitación en habitación y cuando la mujer sale de la misma, siempre va con ella.

 

·     Abuso sexual: Cuando existe una dinámica de control y abuso dentro de una relación sentimental, la probabilidad de que haya coacción y abuso sexual es alta. Para las mujeres víctimas de maltrato por parte de sus parejas, la negociación de una relación sexual libre e igualitaria es tanto más difícil.

Hablamos de abuso sexual cuando:

o   Te violan y pegan repetidamente; te desnudan a la fuerza y violan; te dicen que es tu deber tener relaciones sexuales con tu maltratador.

o   Te violan delante de tus hijos.

o   Te violan en momentos en los que uno está particularmente vulnerable; por ejemplo, tras haber dado a luz.

o   Te degradan sexualmente, inclusive mediante el uso forzado de pornografía dura.

·     Abuso financiero: es un tipo de violencia doméstica, en el que el abusador utiliza el dinero como medio para controlar a su pareja. Se trata de una técnica que el abusador emplea para ganar en poder y dominancia, diseñada para arrinconar a la mujer en un estado de completa dependencia financiera. Mediante el control del acceso por parte de la mujer a los recursos económicos, el abusador logra que la mujer se vea forzada a elegir entre permanecer en una relación de abuso, o enfrentarse a la pobreza extrema.

Hablamos de abuso financiero cuando:

o   Te controlan las finanzas del hogar.

o   No te dejan tener unos ingresos propios que te permitan ser independiente económicamente.

o   Tienes que justificar todas las compras y gastos, aportando los recibos y tickets de los mismos.

o   Te prohíben comprar artículos de uso personal, como compresas o tampones.

o   Te confiscan tus tarjetas bancarias y vacían las cuentas bancarias conjuntas.

o   No te pasan la pensión alimenticia para los hijos, o sólo de vez en cuando.

o   Falsifican tu firma en los cheques.

o   Te retienen el dinero si no accedes a tener relaciones sexuales.

o   Te niegan dinero para alimentos, para ti y para tus hijos, y para pagar las facturas del hogar.

o   Se utiliza el argumento de la recesión económica para justificar el abuso.

 

Quisiera hacer hincapié que  en mi opinión, no hay violencia más mala que otra, la violencia mata y daña, en perversidad ninguna es aceptable, y aunque es considerada un delito como se los mencione al principio, esta oculta a simple vista.

 

Como sociedad debemos estar al pendiente u comprometidos con la integridad de nosotros y de nuestro entorno.

 

Esta pandemia del COVID ha dejado a su paso muchísimos problemas, mucho dolor por pérdidas humanas, mucha preocupación tanto económica como de salud, obligara a negocios a comenzar desde cero, arraso con cuestiones económicas, y emocionales, le dio un duro golpe a nuestras libertades, nos orilló al confinamiento, puso de luto al mundo, sin embargo, y a pesar de todo esta dolorosa situación, el COVID trae un nuevo inicio, en el que estamos convencidos de que no toleraremos más la violencia, esa mascara visible que traía puesta y que todos estábamos acostumbrados a ver se ha caído y la percibimos tal cual es, estamos dispuestos a enfrentarla, alzando la voz y no permitiendo nunca más que se vea como “normal”.

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