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Recuperación en V, de abajo a arriba

(140 días de confinamiento)

Por: José Luis Avendaño C.

El Mirador Economía

 

José Vicente Anaya

Aunque, digo yo, mi morada temporal son las pesadillas.

 

 

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“México vive la peor violencia desde la Revolución (1910-1920); sin embargo, en su primer informe de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador le dedicó 40 segundos al tema”.

 

Así comienza el escritor Juan Villoro su texto: La tierra en préstamo: una gramática de la violencia en México (NYT en español, 30/7/2020), en el que, a partir de los recientes descubrimientos arqueológicos en el Centro Histórico de la Ciudad de México, enlaza los dos tipos de violencia: aquélla, la de los aztecas, de carácter religioso y ceremonial, en la que, por ejemplo, se sacrificaba a quienes perdían en el juego de pelota, o el altar de cráneos del Tzompantli, dedicado a Huitzilopochtli, dios del sol y  la guerra. 

 

En cambio, hay violencia más cercana, actual, que se manifiesta en los 36 kilómetros de carretera que unen Jalisco y Michoacán, “con parajes que recuerdan a Siria, Irak y Afganistán”, o “¿Cómo explicar un país de fosas clandestinas (más de 3000 en los últimos 14 años) donde se muere sin otra causa que el despojo?, se pregunta el miembro de El Colegio Nacional, recinto ubicado a una calle de los hallazgos.

 

Un artículo de History Uncovered (7/30/2020) ahonda sobre los hallazgos prehispánicos, que creían mitos,  incluyendo a la Coyolxauqui, diosa de la  luna, decapitada y desmembrada por su hermano, Huitzilipochtli.

 

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Para el presidente, en México la corrupción es la madre de todos los males. De origen colonial, pero que se prolonga hasta nuestros días neocoloniales, en que adquiere categoría de arte.

 

A 11 días de su llegada a México, extraditado de España, el 28 de julio se inició el juicio a Emilio Lozoya Austin, Emilio L, el ex director de Pemex bajo la administración de Enrique Peña Nieto, en su papel de testigo colaborador. Una comparecencia virtual, por aquello de la pandemia, y él desde el hospital, donde se mantiene curándose de la anemia que lo aqueja.

 

De ahí todas las consideraciones que se han otorgado, comenzando por el de ofrecer su testimonio desde su cama (de hospital, pero no deja de ser cama) hasta la del uso de un brazalete electrónico, con lo que no pisa la cárcel, que no sea para firmar cada mes, mientras dure el proceso.

 

En esta condición de vulnerabilidad, hay que cuidarlo, como dice el presidente, para que, al menos, no sea víctima del virus. Ya L es trend topic, uno de los que animan la infodemia. Por eso, el caso se ha convertido en un espectáculo, alentado desde Palacio Nacional.

 

Ese mismo día, durante su mañanera, López Obrador alienta el morbo, al decir que todos debemos estar atentos del juicio. Al exhortar, ya, a una especie de tribunal popular, juicio ciudadano, se antepone el juicio mediático. Se trataría, sobre todo, de conocer el modus operandi de esta forma de hacer negocios.

 

La madeja L tiene muchos hilos de dónde jalar y descobijar a algunos: Agronitrogenados, Odebrecht, o el moche a legisladores para que, dentro del Pacto por México, en los primeros días del sexenio peñaniestista, se aprobara la (contra)reforma energética. En su defensa, el presunto afirma que fue “sistemáticamente intimidado, presionado, instrumentalizado”.  La pregunta es obvia: ¿por quién o quiénes?

 

Sí, hubo dinero de Odebrecht en la campaña de EPN. ¿Y ahora, qué? ¿Y los videos, cuándo?

 

Con un humor que refleja intolerancia –municiones a sus críticos—, el presidente dijo, el 31 de julio, que usará tapabocas cuando se acabe la corrupción…

 

¿No dice el dicho que tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la pata? Sin embargo, en un peculiar estilo de hacer justicia, ninguno de los dos será/es responsable y la culpa toda es de la vaca.

 

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La respuesta de López Obrador al Covid-19 ha sido desconcertante, dice la nota principal de Peoples Dispatch, del 29 de julio, que entrevista a Magdiel Sánchez Quiroz, de Jóvenes ante la Emergencia Nacional.

 

No obstante que es opositor al modelo neoliberal (instrumentado por el PRIAN en los últimos seis sexenios), López Obrador llegó a la presidencia con una agenda muy acotada, en que la austeridad (bautizada republicana y rebautizada franciscana) ha significado el debilitamiento (fiscal)  del Estado.

 

La crisis por la pandemia, ha generado la necesidad de reactivar la economía, en la que destacan los proyectos del Corredor Interocéanico del Golfo de Tehuantepec (CIGT) y del Tren Maya, que incluye la creación de 16 nuevas ciudades, el cultivo de soya y granjas porcícolas, que han tenido una gran resistencia de los moradores.

 

Actualmente, el escenario político es de mucha confusión, porque con López Obrador, considerado “la opción menos mala”, se abrieron muchas expectativas. Si la derecha lo califica de comunista o chavista, para la izquierda ha resultado ser una decepción, porque no puede romper con la lógica del sistema. Lo anterior, con una violencia que no cesa: desde 2006, se cuentan más de 61 mil personas desaparecidas.

 

A propósito del Corredor, el número 1 de Metabólica está dedicado a esta nueva cara de la conquista, que abre con una cita del Subcomandante Marcos (hoy Galeano) de 2007: “Cuatro son las ruedas sobre las que la neo conquista capitalista camina, mata y destruye en el México de Abajo: el despojo, la explotación, la represión y el desprecio”.

 

El nombre de la revista, que edita el Grupo de Análisis Ambiental, parte un concepto que Marx desarrolla en tomo 1 de El Capital: “El trabajo es, en primer lugar, un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en el que el hombre media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza”.

 

Con el CIGT, se pretende enlazar las actividades de los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, integrando 79 municipios: 33 de Veracruz y 46 de Oaxaca. Según el Plan Nacional de Desarrollo, junto con el Tren Maya, el CIGT actuará como cortina para captar el flujo migratorio en su tránsito hacia Estados Unidos. Es una región estratégica que abarca “un conjunto de ecosistemas único en el mundo donde se encuentra entre el 35 y 40 por ciento de la biodiversidad del país, lo que convierte a la zona en un gran botín para la bioprospección y biopiratería”.

 

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En contra del mundo cuasi idílico que se nos pintó alrededor de la expresión: Quédate en casa, la virulencia no se tomó ni tantito un descanso durante la forzada cuarentena a la que nos obligó la pandemia. A nivel familiar, como reflejo de las violencias que se mantiene galopante desde hace tres sexenios (Calderón, Peña Nieto y López Obrador), no obstante el cambio de paradigma con la aparición de la Guardia Nacional y el lema: Abrazos y no balazos, con un mensaje edulcorado que embellece, artificialmente, el espacio del hogar, convertido en refugio de esas violencias, incluida la estructural debida a nuestra situación de clase dentro de la estructura económica y social, y que volvió un infierno femenino.

 

El 28 de julio, teniendo a su lado al presidente, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dio datos escalofriantes: en el primer semestre de 2020, al menos 600 mil niñas y mujeres fueron atendidas por el 911 (número adoptado desde Estados Unidos para reportar diversos casos de emergencia) para denunciar actos de violencia. En el periodo de la cuarentena, 155 mujeres cada hora fueron atendidas.

 

Informó, además, que en lo que va del sexenio, casi 11 millones de mujeres se han visto beneficiadas por ocho programas sociales (Excélsior, 28/7/2020).

 

Considerado, desde la óptica patriarcal y machista, el hogar como el territorio natural de la mujer, su ocupación-invasión, las 24 horas del día, por los otros miembros de la familia, hijos, papás y mascotas, muchas veces en espacios reducidos, jugó contra equilibrios, y emergió la violencia que se manifiesta en otros ámbitos, la oficina o la escuela, de una forma controlada, y que es una válvula de escape social.

 

El regreso de clases de manera presencial es, de alguna manera, el barómetro de la pandemia. En la mañanera del 3 de agosto, el secretario de Educación Público, Esteban Moctezuma, anunció que el ciclo escolar comenzará el próximo lunes 24, pero todavía con clases a distancia. Se incluirá la materia de Vida Saludable, con temas tan vitales como el la Nutrición.

 

Para una mayor cobertura, se suscribió un convenio con cuatro cadenas privadas de televisión: Televisa, TV Azteca, Imagen y Multimedios. En consecuencia, el regreso a las aulas, es decir, la educación presencial no será hasta que el semáforo sanitario esté en verde, que será, en definitiva, el indicador de la total nueva normalidad. 

 

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Los que nos acercamos a la estadística, como método e instrumento, sabemos que las gráficas sirven para dos cosas: para decir que vamos bien o para vernos en recuperación. En manos de cualquier político, las gráficas nunca mostrarán que vamos mal o peor: es cosa simple de acomodar la gráfica que indique que la flecha va hacia arriba. Claro que la mejor estadística será el bolsillo de cada quien (la Bolsa de Valores es otra cosa).

 

Están desgranándose las cifras sobre el segundo trimestre del año (abril-junio), es decir, el periodo más virulento de la pandemia. Sin embargo, a medida en que se vuelve poco a poco a la normalidad económica, aparecen rebrotes epidémicos que, en nuestro caso, pueden hacer difícil transitar hacia el verde. Y se da el dilema, que nunca ha desaparecido, de: la bolsa o la vida.

 

Aunque el presidente López Obrador haya dicho que ya se tocó fondo y vamos hacia la recuperación. No vaya a ser el fondo un hoyo negro. Pero, como dice el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud Hugo López-Gatell (el chamuco de la comida chatarra y para uno que otro gobernador) sobre la pandemia, esta recuperación no es una línea continua hacia arriba, sino que tendrá pequeñas subidas y bajadas, como en zigzag, que se aplica también a la economía.

 

El día 1 de agosto, el presidente habló ampliamente en las redes sociales sobre el tema, y reiteró de que se tocó fondo y “tenemos la esperanza de que vamos a salir adelante y hemos sostenido que esta crisis en forma de V, gracias a que ha mejorado el precio del petróleo y a las remesas, que han crecido. Se inyectan recursos de abajo a arriba (para estimular el consumo y mantener la estructura de las ganancias comerciales). Así, entre enero y julio, las ventas de los grandes centros comerciales y las tiendas de autoservicio aumentaron nueve por ciento, hasta sumar 690 mil millones de pesos, datos que dio el mismo presidente.

 

Destacó que la recuperación se dará sin endeudamiento, porque “estamos ahorrando, hay austeridad y no se permite la corrupción”.

 

Cuando se cae 18.9 por ciento en el segundo trimestre, es ir cuesta arriba, no sin riesgos de recaer, pues el sendero está lleno de obstáculos, comenzando por los sus mismos números negativos de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, que son de pánico: ¡32.9 por ciento! De ahí que el presidente Trump sienta que la reelección se le escurre entre las manos, pues en EU el elector vota con el estómago.

 

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¿Cómo será el mundo post virus? Lo más obvio, si somos consecuentes, es que habrá cambios (ya los hay), comenzando por nosotros mismos, al nivel personal y como sociedad; en el mundo del trabajo y en el funcionamiento del sistema, particularmente, en cuanto a la estructura de la distribución (ventas por línea) y el consumo.

 

Más que de magia o futurología, implica un ejercicio de prospectiva, cuyos elementos ya se intuyen y otros que están por construirse. Esto, en lo material. Falta ver qué tanto de los valores, como el de la solidaridad, quedan para que seamos mejores personas. ¿Se puede hacer dentro del capitalismo dominante o hay que caminar hacia otros mundos posibles?

 

Entre tanto, Donald Trump, más en su papel de candidato que de presidente, en un discurso de campaña dirigido a la clase media blanca que habita en los suburbios, prometió que “los precios de sus hogares se elevará en el mercado y el crimen se desplomará”. Naturalmente, se refiere al crimen que parte de los que protestan, primero, contra el racismo, pero en general contra las condiciones de vida, que en Estados Unidos se han deteriorado.

 

¿Y las acciones de terrorismo de Estado, que de vez en cuando el gobierno ejerce, no solamente afuera contra un enemigo real o creado, sino contra su propia población, a la que no duda en llamar terrorista, destructor de nuestros valores?

 

En medio de la represión paramilitar en Portland, Oregón, las acciones incluyen intimidación y arrestos de periodistas y de observadores (The Nation, 7/31/2020).

 

WT Whitney Jr., activista, y a nombre del movimiento Black Lives Matter, rescata un antiguo documento que data de fines de la década de los cuarenta, hace más de 70 años, que se presentó en la naciente Organización de las Naciones Unidas: We Charge Genocide. The Crime of Goverment Against Negro People (Acusamos de Genocidio. Crimen Gubernamental Contra la Población Negra), y que fue editado en 1951 por el abogado William L. Patterson, director del Congreso de Derechos Civiles.

 

El 17 de julio, se revivió el asunto en una sesión del Congreso estadunidense.. “WCG conecta la violencia sexual con el capitalismo. Los autores muestran que la explotación y el abuso de los trabajadores negros (aparceros en el sur y obreros industriales en el norte) permiten a sus opresores blancos obtener ganancias y escatimar en gastos para servicios sociales, educación y atención médica”.

 

Además, “la implementación del genocidio se expresa suficientemente en salarios deprimidos, en robar millones de votos y millones más de tierra. El linchador y el bombardero atómico están vinculados por el beneficio económico y el control político”. Después de todo, como dice Patterson, retomando un concepto de Marx, ¿qué se puede esperar del Estado, que es un instrumento de dominación de clase? (Monthly Review, 7/30/2020).

 

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Aunque el 29 de julio, y después de un mes de ocupación, el presidente Trump ordena el retiro de las fuerzas paramilitares de Portland, Oregon (gobernado por la demócrata Kate Brown), a fin de contener a los manifestantes, simpatizantes del movimiento Black Lives Matter (La Vida de los Negros Importan) y así restablecer la ley y el orden, el racismo de las calles, siempre presente en la historia de Estados Unidos, ha dado lugar a ataques a símbolos, a través de la destrucción de estatuas y efigies, que creían impolutos.

 

Desde George Washington, uno de los Padres Fundadores, hasta Cristóbal Colón (Christopher Columbus), descubridor de América han sido puestos en la picota. Habría que preguntarse, como lo hace Eduardo Galeano, si estas tierras se encontraban vacías en 1492. Una expresión de racismo o, si se quiere, de etnocentrismo, cuando en realidad existe una sola raza: la humana.

 

En Filadelfia, cuna de la Independencia de EU (1776), hay un debate sobre qué hacer con la estatua de Colón en el sur de la ciudad. La revista Philly Mag acude a Matthew Restall, profesor de Historia de América Latina en Penn State University. En el siglo XV, Italia no existía, se creó hasta el último tercio del siglo XIX, por lo tanto es un símbolo de la inmigración italiana en Estados Unidos que es tierra de inmigrantes.

 

Hay que desterrar la opinión de que Colón fue “una especie de pedófilo malvado, esclavista y violador, sino que la violencia forma parte de “un proceso de expansión y colonización imperial”. En todo caso, la discusión sobre las estatuas tiene que ver “con una noción religiosa de lo que es una estatua: la idea de que si levantas una estatua de alguien, casi la estás adorando”. Hay que hablar del Colón histórico del siglo XV, “no para llegar a la conclusión si es malo o bueno, sino como una especie de ventana, como un punto de acceso para que podamos entender cómo comenzó la colonización europea y su legado” (Philly Mag, 7/ 29/2020).

 

No sólo las estatuas de los esclavistas y colonizadores hay que cuestionar, sino el mismo botín de la opresión colonial, como titula su texto Natalie Olah, para The Progressive (7/27/2020), producto de siglos de robos y saqueos, que forman parte de colecciones y tesoros de prestigiosos museos, como el Museo Británico, con los mármoles de El Partenón de la Grecia Antigua, o el parisino Louvre (el de Viena, que tiene un penacho que supuestamente perteneció a Moctezuma). Sin olvidar, claro, las colecciones privadas, producto de guerras y ocupaciones.

 

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Siempre es de interés escuchar lo que dice Noam Chomsky. Profesor Emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), hoy en la Universidad de Arizona, es una autoridad en lingüística y también un agudo crítico de las políticas antisociales de su país. Fue entrevistado por Amy Goodman, de Democracy Now, el 31 de julio.

 

“Décadas de la plaga neoliberal dejaron a Estados Unidos sin preparación frente al Covid-19”, hoy con más de 150 mil muertes por el virus. Parte de lo que dijo el presidente Reagan: el gobierno es el problema, no la solución, pues “tiene un defecto, es algo sensible a la población” (de donde se desprenden programas económicos y políticas sociales que ejerce el Estado de Bienestar, que se volvió ineficiente). Por eso, la necesidad de “cambiarlo por tiranías privadas”.

 

Bajo la lógica de destruir todo lo hecho por Obama, Trump desmanteló el programa para enfrentar a las pandemias que había construido su antecesor demócrata, con ayuda de la junta asesora científica presidencial de George W. Bush, primer presidente Bush. También canceló la participación de EU en el Centro de Virología de Wuhan (lugar de origen de la pandemia). En fin, Chomsky no duda en calificar a Trump como “la figura más peligrosa en la historia de la humanidad” (AlterNet, 7/30/2020).

 

La pandemia ha sido aprovechada por los grupos de la nueva derecha o neoconservadora para alentar la privatización de la educación o, al menos, disminuir la influencia de la escuela pública. Esta estrategia cuenta con el respaldo de la misma secretaria de Educación, Betsy DeVos, mediante el modelo de la microescuela (microschool): son pequeños grupos mixtos de estudiantes, que pueden aprender en pequeños que “combina un enfoque de escuela privada y educación en el hogar”.

 

El modelo ya cuenta con su ley: School Choice Now (Escoge Escuela Ahora) y créditos fiscales a las familias esta opción, después de que la administración Trump amenazó con retener los fondos federales de cualquier escuela que no abra por completo en otoño, es decir, el próximo mes.

 

Grupos de maestros ya levantan la voz contra el modelo que, dicen, exacerbaría la desigualdad racial y social, además de que se  garantice la seguridad de alumnos y profesores. “La investigación sobre las escuelas chárter ha confirmado durante mucho tiempo que la autoselección finalmente se convierte en autosegregación y amplía las brechas en el rendimiento y el financiamiento escolar” (Truthout, 8/3/2020).

 

Con el pretexto de la pandemia, el presidente consideró aplazar las elecciones del 3 de noviembre, y sobre él se han levantado voces en contra. Una de ellas, la del Nobel en economía Paul Krugman, quien en su columna diaria de The New York Times considera a Trump un presidente fallido  (AlterNet, 7/31/2020).

 

Con el paso del tiempo, la era de la desinformación ha exacerbado la pandemia. En las redes, las mentiras son “más novedosas que las verdaderas noticias, donde se propagan más rápidamente” (Time, 8/3/2020). Las redes pasan de ser benditas (LO dixit) a malditas.

 

De la insuficiente  información o poco clara, se pasa a la sobreinformación o información exagerada o falsa, hasta llegar a la manipulación del algoritmo. El ejemplo más sencillo sobre el cubrebocas: sí o no, para lo cual las actitudes de Trump y López Obrador no ayudan y envían malas señales (en términos beisboleros).                   

            

Mientras miles de estadunidenses no pueden pagar el alquiler de donde viven o sus gastos más esenciales para sobrevivir en medio de la pandemia, los representantes (diputados) aprobaron el presupuesto de defensa de 2021 (vigente a partir del próximo mes de septiembre) por 740 mil millones de dólares, lo cual es un acto inhumano, dice el grupo Win Without War (Ganar Sin Guerra). Todos los republicanos votaron a favor, al igual que 217 demócratas, y sólo 12 demócratas votaron en contra (Truthout, 8/1/2020).

 

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Niggers * may be Americans, / but Hitler´s white like me. (Los negros quizás sean Americanos / pero Hitler es blanco como yo)  

Del poema de Countee Cullen: Mad Song (Canción rabiosa) 5/30/1944.  Cullen es “el poeta del Renacimiento de Harlem” (Time, 7/28/2020).

 

*Así, despectivamente, se les dice a los negros.

 

John Lennon tiene la canción: The woman is the nigger of the world (La mujer es el negro del mundo).

 

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“(Hacia 1963) uno miraba en el estudio de Carlos Fuentes y lo encontraba escribiendo a máquina con un solo dedo de una sola mano, como lo ha hecho siempre, en medio de una densa nube de humo y aislado de los horrores del universo con la música de los Beatles a todo volumen”.

 

Tomado de Carlos Fuentes en 7anécdotas de Gabriel García Márquez. Fundación Gabo, 28/7/2020.

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