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Manipulación  

Por: Lorena G. Galván

@LoreeAsecas

 El Mirador Economía

 

 

Lamentablemente este tipo de conductas son extremadamente habituales en todo tipo de relaciones, tanto en relaciones de amistad, como en relaciones familiares y en las relaciones de pareja.  El tema de esto es la sutileza y normalidad con la que frecuentemente uno se puede enrolar en una relación de ese tipo.

 

Francamente la mayoría de las personas (por no decir que todas) nos hemos involucrado en algún momento de nuestra vida en una situación en la que estamos siendo manipulados y no nos damos ni cuenta.

 

El manipulador es una especie de terrorista emocional, por lo general es una persona insegura pues necesita recurrir al chantaje para lograr sus objetivos, actúa de acuerdo con sus intereses, utiliza artimañas como la culpa, se hace la víctima para así incomodar a la persona que intenta manipular.

 

En el libro Emotional Blackmail, Susan Forward refiere que el chantaje emocional es una arma poderosa de manipulación con la cual gente cercana a nosotros nos amenaza, directa o indirectamente, para castigarnos si no consiguen lo que quieren”.

 

Pero, ¿qué es lo que causa está conducta? Bueno, pues es una combinación de factores, primero las características de la persona chantajista, comúnmente y como ya lo había mencionado, tiene baja autoestima, narcisismo con quizá hasta un trastorno límite de personalidad, necesita constantemente demostraciones de afecto a modo de consolidad su personalidad. Por otro lado están las particularidades de la víctima de la manipulación, las características de esta persona es que puede tener dependencia emocional, y es que el manipulador siempre será alguien al que la víctima le quiere, una madre, un novio o novia, un amigo, o por un hijo, siempre será alguien significativo para la víctima, lo que favorece a caer en esta conducta manipulativa y eso el manipulador lo sabe y se vale de eso para lograr su cometido, manipular.

 

Existen varias estrategias que son utilizadas para la manipulación, a través de ellas el manipulador ejerce su poder sobre el otro, para ello, éste puede emplear estrategias psicológicas (de forma más o menos consciente) como las que se presentan a continuación:

 

  1. Autocastigo: es una forma en la que se aprovecha del amor que se le tiene para someter a otra persona haciéndola sentirse culpable, frases como “si me dejas me mato” aunque parezca muy Hollywoodense, es utilizada frecuentemente.
  2. Castigo: a veces el chantajista caen en la amenaza, esta estrategia es la menos sutil pues queda al descubierto relativamente lo que ocurre. Sin embargo, en determinados escenarios una persona maltratada puede no ser totalmente consciente de que esto son amenazas, debido a su inversión emocional en la relación,  valiéndose de la vulnerabilidad de la víctima, el manipulador logra someter a la otra persona.
  3. Silencio: el manipulador crea un ambiente negativo en la relación, una de las estrategias es utilizar el silencio para manifestar su enojo con la finalidad de generar incomodidad a la víctima quien termia creyendo que es su culpa. Además, esta forma de chantaje es potente porque se sirve de la pasividad para que la víctima se obsesione con lo que ocurre a causa de su confusión y la incomprensión.
  4. El victimismo y la culpa: esto es un clásico, es la combinación de estrategias más conocidas del manipulador. Hacer sentir culpable a la otra persona por su propio comportamiento incorrecto. Un ejemplo de esto puede ser cuando el manipulado hace algo evidentemente malo o perjudicial para la víctima y en lugar de disculparse y asumir la responsabilidad de sus actos, se justifica diciendo cosas como: “ves lo que provocas”, y con esto deposita toda la responsabilidad en la victima intentando encajar la idea de que la víctima es el manipulador.
  5. Promesas vacías: cuando la víctima intenta desengancharse de la relación o esta dinámica, el manipulador recurre a la mentira, “si me das otra oportunidad te demostraré que puedo cambiar”. Este tipo de conducta puede ser una señal de alarma, puesto que es uno de los comportamientos típicos en los ciclos de violencia.

Quiero mencionar que el manipulador no es necesariamente una mala persona, a veces las personas caen en una situación o en dinámicas de manipulación, ya sea siendo el que manipula o siendo el manipulado, aquí lo importante es reconocer que independientemente del rol que se juega en una dinámica de manipulación, estar en cualquiera de los lados no es agradable, y mucho menos sano.

 

La importancia de la salud mental va más allá de lograr una convivencia sana, se trata de estar bien con uno mismo, de mantener una autoestima saludable, no se puede ofrecer paz cuando se esta intranquilo.

 

Tenía una maestra en la universidad, que nos decía que no se pueden generalizar las situaciones pues en todas las ocasiones las conductas dependen del “texto, contexto y pretexto”; las dinámicas manipulativas no son la excepción, cada situación es distinta y se debe valorar con calma, serenidad y sobre todo con un profesional de la salud mental.

 

Recuerden que las relaciones sanas son conversaciones no monólogos, así que está bien sentir, está bien hablar, quiero decir que en las relaciones hay más de uno participando.

 

Si sienten que están enrolados en una relación toxica, acudan con un profesional, trabajar en la inteligencia emocional, la autoestima o practicar Mindfulness, son muy buenas herramientas con las que puedes enfrentar una relación de manipulación.

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