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¿López Obrador, el peor presidente de la historia para el Ceneval?

Por: Francisco Emilio de la Guerra

El Mirador Economía

 

 

En el examen 2020 de la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems), realizado el 15 de agosto pasado, un reactivo con una interesante pregunta llamó la atención de algunos jóvenes aspirantes a ingresar al bachillerato de la UNAM:

 

¿Quién ha sido el peor presidente de la historia de México?

 

Las opciones de respuesta fueron (se cita cronológicamente sin recordar si ese era el orden, pues se sabe que a estos exámenes no se pueden llevar celulares):

 

a) Carlos Salinas de Gortari

b) Vicente Fox

c) Felipe Calderón

d) Andrés Manuel López Obrador

 

Estudiantes informados de la historia reciente de nuestro país notaron que no figuraba Enrique Peña Nieto entre las opciones y que el actual presidente de la República no ha concluido su mandato para recibir una evaluación, ya sea positiva o negativa. Desde luego, ellos no notaron la omisión del nombre de Ernesto Zedillo, lo que hubiera complicado aún más la respuesta.

 

La pregunta resulta bastante interesante como enigma y aquí rogaríamos al amable lector que ayudara a nuestro estudiante aspirante a bachiller a responder la pregunta de manera correcta, pues recuerde que de la acumulación de respuestas correctas depende su ingreso al sistema de Educación Media Superior y al plantel de su elección. En consecuencia, se trata de un asunto serio. También es importante tener en mente que sólo es posible, según este reactivo, marcar una opción. Tiene un minuto y medio más o menos para responder.

 

¿Listo? Continuemos.

 

Como adolescentes, la experiencia más reciente acerca de la política nacional de las chicas y los chicos aspirantes a bachilleres se remite al sexenio pasado y a las elecciones que llevaron al presidente López Obrador al gobierno de la República con más de 50 por ciento de los votos. Académicamente, en los libros de texto de Historia de secundaria, la enseñanza de la sucesión de los gobernantes de México no se plantea en términos emocionales, que son los que vivimos cotidianamente en las familias al valorar las acciones de los presidentes como buenas, malas o peores, sino en términos de logros y problemas. Asimismo, la visión oficial de la historia reciente domina en dichos relatos, aquella que no plantea por ejemplo la corrupción, el narcotráfico, la pobreza, los genocidios y hasta los feminicidios como los graves problemas de nuestra historia reciente.

 

Así, con estos antecedentes de vida y académicos, es difícil valorar a un presidente como el peor de la historia, se tiene que delimitar el periodo, porque la historia de los presidentes abarcaría además por lo menos desde el siglo XIX, y ésta valora varios procesos políticos, económicos, sociales y culturales, no es como el periodismo de opinión, que para hacer este tipo de afirmaciones recurre a la experiencia reciente y tiene que presentar argumentos, algunos marcadamente emocionales.

 

En ese sentido, el del periodismo y la opinión, el caricaturista Eduardo del Rio “Rius” hace una pregunta similar en su libro “Cuándo se empezó a xoder México” (México, Grijalbo, 2016), donde transforma una pregunta inspirada en una frase del expresidente Peña Nieto (No creo que ningún presidente se levante todas las mañanas con la intención de joder a México) y otra de Mario Vargas Llosa en la novela “Conversación en La Catedral” (“En qué momento se había jodido el Perú”); la interrogante es: “Cuál ha sido el peor presidente que hemos tenido?” Sin embargo, incluso a ese nivel de la opinión y la ironía, la pregunta es sumamente compleja y Rius responde que no son los últimos presidentes sino Miguel Alemán Valdés (1946-1952).

 

Todo lo anterior sirva para plantear la “hermenéutica” en torno al reactivo con la pregunta “¿Quién ha sido el peor presidente de la historia de México?”

 

El examen de ingreso al bachillerato depende de Comipems, pero el diseño de los instrumentos y su calificación es realizado por el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, AC (Ceneval, asociación civil sin fines de lucro), instancia creada en 1994 a fines del sexenio de Carlos Salinas de Gortari (esta información es importante para descartar la opción a) de la pregunta citada arriba).

 

El Ceneval es considerada una institución redundante, pues para sus críticos permite evaluar a los estudiantes y egresados, colocando en duda los certificados que obtienen en las instituciones públicas principalmente. También se le define como un “monopolio privado y comercial de educación”, con un modelo autofinanciable con base en las cuotas que cobra por los exámenes. Esto ha provocado fricciones, por ejemplo con el ex secretario foxista de Educación, Reyes Tamez, que promovió la destitución de su director en 2005, pese a tratarse de una asociación civil, cuando el Ceneval dio a conocer que los resultados de la educación no mejoraban.

 

Es como una especie de Uber de las evaluaciones. El Ceneval no forma profesores ni estudiantes, no tiene escuelas ni maestros, pero en un sistema de competencia, que no de competencias, los califica y selecciona a los “mejores” para los centros educativos de mayor demanda. Por eso, una de las peticiones principales del movimiento estudiantil de la UNAM en 1999-2000 fue la desvinculación con el Ceneval, al que acusan de fraude en los exámenes y de favorecer la discriminación por estamentos sociales de los estudiantes y la privatización del sistema educativo, según el modelo neoliberal.

 

Incluso, como parte de la derogada “reforma educativa” después de los sexenios en que la educación estuvo en las manos corruptas de la cacique del Sindicato de Educación, Elba Esther Gordillo, el Ceneval se encargó de la llamada evaluación docente, que consistió básicamente en la aplicación de cuestionarios sobre los acuerdos que la SEP envió burocráticamente a los profesores, pero en ningún momento se trató de evaluaciones realmente académicas.

 

Desde luego, el Ceneval tiene un protocolo para elaborar reactivos y en su página web indica que los que corresponden al examen de admisión al bachillerato son de dos tipos, 80 para calificar y 10 de prueba (experimental).

 

En ese sentido, surge la duda sobre el reactivo que hemos comentado, ¿qué evalúa? ¿comprensión lectora?, ¿pensamiento analítico?, ¿conocimientos de historia?, ¿es de calificación o prueba?, ¿por qué se incluyó? ¿por qué no cumple con la taxonomía de Bloom para elaborar reactivos?

 

Si lo vemos desde su significado, el reactivo solicita a los estudiantes que pretenden ingresar al bachillerato que califiquen como “peor de la historia” a uno de cuatro presidentes, uno correspondiente al sexenio 1988-1994, otros dos correspondientes a los sexenios 2000-2006-2012 y uno del lapso 2018-2020.  Uno que aún no concluye, pero que según la conjugación en pretérito perfecto compuesto ya “ha sido” uno de los peores, ya está en la clasificación. Según la teoría de los conjuntos y de la historiografía, no hay un criterio que permita explicar por qué se incluye en este conjunto de presidentes peores de la historia a unos y se excluye a otros.

 

Inevitablemente, la lectura del reactivo genera dudas. ¿Cuál es su propósito?, ¿representa el punto de vista del Ceneval?

 

Con respecto a los estudiantes, si no responden lo que espera el Ceneval, cómo esto les afecta en su resultado. Por otra parte, genera dudas en torno a la calidad de los otros reactivos, a su objetividad y capacidad de medir conocimientos y aptitudes.

 

Por último, este tipo de prguntas distorsiona los objetivos de una evaluación y hasta de un simple examen, pues si se trata de una encuesta en torno a las valoraciones políticas de los futuros ciudadanos, un examen de ingreso al nivel medio superior no es el espacio para dicha encuesta.

 

Si tiene un objetivo clasificador de las preferencias políticas de los adolescentes, es mucho peor, pues el Ceneval tiene una responsabilidad enorme en la selección de estudiantes para diferentes opciones de educación y un reactivo de este tipo puede ser usado para seleccionar un cierto perfil de estudiante, lo cual sería una grave violación al derecho a la educación de las jóvenes generaciones.

 

En fin, que un asunto en apariencia menor en una evaluación de ingreso a la educación media superior puede tener significados complejos e inciertos que no pueden ser soslayados.

 

Por lo anterior, el Ceneval tendría que aclarar cuál es el propósito de dicho reactivo y en todo caso decir cuáles fueron sus criterios de elaboración y aplicación, y sobre todo cuál es la respuesta que considera correcta.

 

¿Quién ha sido el peor presidente en la historia de México?

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