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Toxicidad laboral

Por: Psic. Lorena Galván

@LoreeAsecas

El Mirador Economía

 

 

Mucho se habla la toxicidad del ambiente, en las relaciones de pareja, de las relaciones familiares, de los trabajos tóxicos y de los compañeros toxicos; pero, ¿qué pasaría si el toxico fueras tú? ¿Te darías cuenta?

 

Sucede que la imagen que tenemos de nosotros mismos no siempre concuerda con lo que perciben lo demás, quizá el ambiente toxico que percibimos viene de nosotros. En este artículo nos centraremos en la situación laboral.

 

Todos tenemos más o menos una apreciación sobre  la toxicidad ajena, existe una gama de tipos de tóxicos; existe desde el competitivo que prefiere rivalizar en lugar de colaborar, que intenta imponer sus puntos de vista, que no sabe trabajar en equipo ni le sienta bien el ceder; hasta el otro extremo tóxico, una toxicidad enteramente opuesta, se trata del tóxico desganado, el que hace lo mínimo necesario, el que parece no interesarse en el trabajo, ni en sus compañeros. Como podemos ver, son dos caras de la misma moneda, igualmente tóxicos pero cada uno a su manera, extremos de una escala de grises en la que podemos ubicar a cualquier empleado, dependiendo de su capacidad de estar en armonía con su trabajo y sus colegas.

 

Decir que una persona es toxica (laboralmente hablando) es una apreciación subjetiva,  por eso es que somos capaces de detectar la toxicidad ajena con cierta facilidad, sin embargo la propia se nos hace mucho más complejo, nosotros analizamos nuestro comportamiento teniendo en cuenta todos nuestros pensamientos y emociones, pero quien nos ve desde fuera solo tiene acceso a una parte minúscula de nuestra cosmogonía.

 

Es posible que los trabajadores que causan “problemas” en su equipo no sean realmente conscientes de que son los causantes del mal ambiente, en general, tenemos la fuerte tendencia a la ceguera de toxicidad interna, o así lo llamo yo, consiste en que básicamente estamos convencidos de que el problema viene de la otra persona.

 

En mi punto de vista, la toxicidad NO viene de forma unilateral, la toxicidad de una relación, es la relación, es la interacción de los elementos y personas que interactúan entre sí. Pero eso no quiere decir que todo está perdido, se pude desintoxicar una relación laboral, solo hay que entender que tal vez, solo tal vez, no somos precisamente las víctimas que pensamos que somos, tal vez hacernos cargo de nosotros mismos y tomando la responsabilidad de nuestras acciones podemos cambiar la dinámica, la percepción que tenemos de las personas y la percepción que las personas tienen de nosotros, solo basta cambiar un elemento para que todo cambie y solo podemos cambiar lo que está en nuestras manos.

 

Hay señales que pueden ayudarnos a detectar si nuestra actitud está contaminando al resto. La señal más común es que habitualmente se tiene conflictos con distintas personas, en varios ámbitos de la vida y situaciones diferentes. Aclaro, todos tenemos en cierto momento algún desencuentro con alguien, yo no hablo de eso, hablo de constantemente estar en guerra, independientemente de cómo te lo cuentes, el estar en frecuentemente en colisión con las demás personas es indicativo de que algo debemos cambar.

 

Todo el mundo habla de la importancia de la primera impresión, y aunque en lo personal, me gusta dar oportunidad a las personas en más de una pincelada, reconozco que el primer contacto tiende a determinar en gran parte el cómo vamos a interactuar con esa persona.

 

Al conocer a alguien, sacamos conclusiones que nos permiten hacernos una idea de si confiamos o no en esa persona. Aplicado al ámbito laboral, cuando llega un compañero nuevo, evaluamos automáticamente su amabilidad, su atención, su calidez, su empatía, entre otras características que se toman como señales de que esa persona tiene buenas intenciones. En el mismo escenario, si nuestro nuevo compañero tiene una actitud más distante y más fría puede, a la larga, hacerle parecer tóxico, hay personas que en su afán por demostrar sus habilidades y eficacia, descuidan la parte más humana, y no proyectan calidez, la carencia de empatía es otro de los factores que identifican de una persona percibida como tóxica, debido a que el estar demasiado absorto en las tareas diarias puede llevar al descuido de las relaciones personales.

 

Otro rasgo que comparten los compañeros percibidos como tóxicos es la inflexibilidad, seguir las reglas está bien, para eso están; pero en ciertos momentos se necesita usar criterios, a veces se pueden adaptar por un motivo de peso. Sin embargo, las personas inflexibles se aferran a las reglas y se aseguran de que todos los demás también lo hagan, incluso cuando no tienen sentido o directamente se oponen a la productividad.

 

En las relaciones amorosas y de amistad nosotros somos quienes las escogemos, pero en el ámbito laboral no. Podemos estar cómodos en el trabajo pero incomodos con los compañeros, y eso a la larga traerá desgaste.

 

Como señale a lo largo del artículo, la toxicidad viene en varias presentaciones, y dependen en mucho de nuestras percepciones, sin embargo, lo que genera se hace tangible cuando la contaminación laboral se vuelve insostenible, los roces constantes, los problemas de comunicación, problemas de desmotivación, mobbing, pueden desencadenar problemas importantes en la salud.

 

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